sábado, 15 de diciembre de 2012

Historia


Fue un 26 de diciembre cuando una mosca, ejercitando volteretas inexplicables, se arrojó desde el escritorio al suelo, desfallecida. Aquel día alguien perdió, sin darse cuenta, un pañuelo de papel sobre el asfalto. La humedad y la presión atmosférica se ajustaron a la media registrada en la última década. Alguien tosió, a eso de las once de la mañana. Una sombra apareció de repente en medio del parque, a consecuencia de la errática deriva de una nube gris y rebelde. Ya era mediodía, aquel 26 de diciembre, cuando un bolígrafo agonizante se quedó sin tinta, cuando en un cuarto sin luz, a ochocientos kilómetros de donde me encontraba, alguien cerró un libro de poemas. Pocos minutos después, nos encontramos por primera vez.

8 comentarios:

Tracy dijo...

ummmmmmmmm, toda serie de detalles para enmarcar un hecho importante.

Mirella S. dijo...

Pequeños acontecimientos cotidianos, descriptos poéticamente, que conducen al lector hasta el verdaderamente relevante.
Me encantó!!!
Muchos saludos

jaal dijo...

Hechos memorables todos ellos, para recordar un hecho memorable. Te sigo con tu permiso. Te animo a conocer mi blog.

Saludos

Sofía dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sofía dijo...

Son como esos pequeños preludios...a los que no siempre estamos atentos. Me gusta.

Rossina dijo...

Ud. me hace pensar en Audrey Tautou en Amelie, mirando una ciudad que late.
Dígame YA, si vio Amelie Poulain.
Por demás excelente.

mario gomez garrido dijo...

No vi. Aunque seguro me gustará. Buscaré.

Rochies dijo...

busque.