sábado, 17 de agosto de 2013

Antígona de Sófocles


“Feliz aquel que no ha probado en su vida
el sabor del mal,
pues cuando sacuden los dioses una casa,
no hay furia
que no persiga y alcance hasta al último
de sus descendientes.
Es como el oleaje del mar
cuando los vendavales furiosos
del viento Tracio barren las tinieblas
submarinas
y, desde los abismos, hace girar en
torbellinos
la negra arena, que levantan
sus soplos hostiles, y gimen bajo sus

azotes los acantilados...”

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