sábado, 17 de agosto de 2013

Restos de murmullos



Restos de murmullos, voces de niños, gritos, pasos, motores, pájaros, puertas que se cierran, músicas execrables, zumbidos de mosca, todas las formas de ruidos penetran a través de la ventana del lector, que entiende el silencio como una especie de leyenda inconcebible. Los ojos recorren las líneas del libro, sin embargo, sin apenas perturbarse. Tan solo de vez en cuando levanta los ojos, como intentando recordar algo, como si algo faltara para que todo fuese perfecto. Y en medio de la casa vacía echa de menos estar rodeado de voces, de palabras cotidianas que produzcan alguna clase de eco en las paredes, el ruido de pies descalzos, los portazos, las preguntas, las interrupciones, el mero no estar solo que le ayudaría un poco a concentrarse, a poder seguir leyendo como si esto tuviera algún sentido.

1 comentario:

Tracy dijo...

Pues sí en definitiva eso es lo que se echa en falta.