sábado, 21 de septiembre de 2013

El ruido del reloj



El reloj tenía las manecillas tan fuertes y grandes que a cada segundo que pasaba un estruendo metálico, compacto y descomunal retumbaba por toda la casa, haciéndola estremecerse con ecos. Sus habitantes, persuadidos de que la auténtica naturaleza del Tiempo era ese ruido atroz, decidieron dedicar su vida a intentar evadirse, a salir de casa, a no permanecer en ella más que para comer y cobijarse de la lluvia. Sabían que debían poner límites al tedio y hacer muchas cosas rápido, como si todo se fuera a terminar de repente. Con esta actitud no lograron nada. El reloj seguía sin dejarles dormir. 

4 comentarios:

Tracy dijo...

No soporto el ruido del reloj, lo meto bajo la cama o bajo una montaña de ropa y sigue su tic-tac atronador.

Mario gomez garrido dijo...

Es un sonido desagradable más que nada por la noche, cuando no se escucha otra cosa, como diciéndote "ya te queda un segundo menos para ir a trabajar y aun no estás dormido"

Rochies dijo...

me hallo repetitiva o tú muy borgeano. Una oscura maravilla nos acecha...
el reloj a veces avanza rapidamente y otras tantas se detiene causándonos desesperación, como una suerte de tiempos diversos en un mismo instante, infinito.

Mario gomez garrido dijo...

yo muy borgeano, siempre