miércoles, 4 de diciembre de 2013

Obvio


De acuerdo a un plan difuso,
el tipo le dijo a la chica que escribiría en cuanto pudiera.
Pasó, como suele ocurrir en estos casos,
el tiempo.
Meses incluso años.

Hubo tormentas, días sin lluvia, noches.
Por fin se decidió.
Tomó papel para cartas, blanco como su pelo, con esa rugosidad que requiere el uso de tinta de calidad.
Le dijo que el tiempo había pasado, pero que no la había olvidado.
Que no le escribiera a pesar de esto fue una mera cuestión de dejadez.
Que se acordó del paraguas que perdieron juntos.
Que se acordó de la tarde junto al muro amarillo.
Que se acordó de la humedad del musgo del muro amarillo.
Que se acordó de su vestido azul, de las discusiones, de las indecisiones, del dolor, del patético sin sentido de todo aquello que los separó a destiempo.
Le dijo todo en este tono, un poco tonto para los tiempos que corren.
Le dijo que de aquí a unos días volvería.

Un accidente imprevisto del hombre impidió el regreso.
En este caso fue que se murió, de forma abrupta, sin más, una tarde, por caerse de un quinto piso sin querer, cuando ya tenía la valija en la puerta, como quien dice.
Su cadáver salió en las noticias.
La carta llegó más tarde, cuando ella ya sabía, por las noticias, lo del accidente.

En un gesto aparentemente absurdo, o generoso, o si quieres, descabellado,
ella le contestó con otra carta.

Le dijo más que nada que el tiempo había pasado y que ya era tarde.

3 comentarios:

Tracy dijo...

Pues sí hay que decir y hacer las cosas en el momento, luego es tarde.

Beatriz dijo...

vidas cruzadas y sin embargo sentimientos paralelos... cosas del tiempo,o a veces de nuestra propia cobardía en el intento de recuperarlo.
Un abrazo.
mis pasos se han ralentizado por estos lugares de la escritura. Es una cuestión de melancólica búsqueda de identidad.
Otra vez, como hace tanto...
Te leo sin embargo porque es inevitable dejar de visitarte y disfrutar de tus palabras.

saludos


Mario gomez garrido dijo...

Da igual lo que tardes en pasar por aquí. Esta espera al menos es recompensada, siempre.