martes, 24 de diciembre de 2013

Uno más



Se esconde detrás del mueble de la televisión. Sale cuando cae la tarde. Tras un breve murmullo, asoma la cabeza y la familia puede verle. Da unos pasos dubitativos, husmea por los rincones y finalmente se sienta con nosotros, como si su aspecto no fuera extraño. Tiene cierta tendencia a desvanecerse de repente, deja huellas húmedas en el suelo, se queja por todo, pero por lo demás la convivencia es más o menos fácil. Su color difiere según el día y su estado de ánimo. Por las noches hace ruidos que se confunden con las pesadillas de los niños. En esos momentos hay que darle algún escobazo para tranquilizarlo y que se duerma. Se lleva mal con nuestro gato. Está continuamente negando con la cabeza. Pretende ser una sombra. Mi mujer solo tiene miradas lascivas hacia él. No me importa demasiado, confio en que su falta de valor mantendrá sus garras quietas. A veces tropezamos con huesos de pájaros, que es con lo que se alimenta. El otro día se puso a dar piruetas. A mi nunca me deja leer tranquilo. Nunca lleva dinero encima. Lo que más me preocupa es cuando se prende fuego. Entonces si que es peligroso. Pero no tiene otra forma de divertirse. Pierde mucho tiempo mirando por la ventana, como planeando una huída. Creo que yo no haría nada por evitarla. 

3 comentarios:

Tracy dijo...

Un texto surrealista.

jaal dijo...

Inquietante personaje el que se esconde detrás de la tele. La primera opción me llevaba a algún presidente de comunidad autónoma. La segunda a la incredulidad. Buen relato Mario.

Saludos navideños

Beatriz dijo...

A veces un relato nos deja una inquietante sensación en su interpretación. Eso nos sucede cuando nosotros "lectores" buscamos un argumento que fluya de las palabras, como la corriente de un río y no percibimos las piedras de diferentes formas que están en su lecho, y que forman parte de la belleza de ese río. Ese pentimento que despierta nuestra imaginación, que nos sumerge en un estado de ensoñación.

Buen regalo de fin de año. Me gusta disfrutar los textos que me invitan a desentrañarlos y que mi
lectura sea parte de esa creación.
Me encanta apoderarme de ellos, hacerlos míos. Creo que esa es la función del lector.

Muchas felicidades amigo
Que el Nuevo Año sea pródigo contigo