domingo, 19 de enero de 2014

"...y muchas cosas inventan los aedos"



“...y muchas cosas se inventan los aedos” dijo Solón. Quizás fue en un momento de esos en los que estás un poco cabreado y tienes alrededor doscientos mil libros y dices que son muchos, y empiezas a creer en la atroz idea de que la verdad y la poesía son dos opuestos, y que todo texto debe tender hacia la verosimilitud, y que esto en realidad significa que dos más dos son siempre cuatro, que mejor copiar la supuesta realidad y Solón estaba en estas cuando pensó eso, creo y le pareció que los aedos se inventaban demasiadas cosas o es eso o lo que en realidad intentaba decir (no lo se muy bien porque la frasecita está sacada de contexto) es que los aedos se inventaban cosas en vez de repetir minuciosamente las historias que debían recordar, verso a verso, palabra por palabra, en ese ejercicio bestial de memoria que les llevaba a recordar y recitar y tal vez cantar con voces destempladas miles de versos sin que aparentemente cediesen a la vil improvisación y que así parece fue que se conservaron cosas como la Iliada y la Odisea, a base de repetir y repetir, sin que el pergamino o el papel tuvieran mucho que ver en la conservación asombrosa de esas historia que quieras que no ahí están y nos siguen sirviendo para no olvidarnos de que somos humanos y ese tipo de cosas. “...y muchas cosas se inventan los aedos” dijo Solón y nos preguntamos que quería decir esto sacado de contexto, porque hay que sacarlo de contexto necesariamente ya que es un fragmento que nos ha llegado así sin más y entonces tenemos que imaginarnos si lo dijo desdeñoso, o enfadado o por qué no, haciendo alusión a la prodigalidad de alguien, agradeciendo la manía de inventar historias y mundos y personajes y hechos de los aedos, esos incontinentes. Porque ya de por sí preguntarnos que pensaba Solón es complicado, ya que sabemos poco de su facha. Sabemos que tenía barba. Sabemos que andaba muy sólo, como su propio nombre indica. Tenemos una estatua que se le parece y que explica porqué estaba tan sólo, sabemos que fue uno de los siete sabios de Atenas. Hay que imaginarse ser uno de los siete sabios de Atenas. Es un cargo complicado, hoy en día. Sabio y encima de Atenas. Lo debió llevar mal el pibe. Pero ahí está diciendo cosas como esa de los aedos. También sabemos que fue un político. Hizo reformas y constituciones. Ahí ya tenemos una pista. Eso cambia el contexto. Porque a los políticos nunca les gustaron demasiados esa sarta de bandidos que son los aedos ni sus viles cantos. Los aedos venían a tocar las narices a los políticos. Siempre se salían por la tangente. Es como ahora, que de los poetas dicen los políticos que ya no existen. Se desgañitan proclamando versos y encima luego van los legisladores y sus secuaces y les sueltan eso de que no existen. Triste. El caso es que Solón, siendo político, y aunque entonces algunos políticos de Atenas se dedicaban a hacer también versos, lo más probable es que los aedos le cayeran de entrada mal. Por contar historias que no venían a cuento, más que nada. Eran otros tiempos pero es como ahora y entonces Solón se cabreó y dijo aquello de que los aedos se inventan muchas cosas, como si esto fuera un crimen, como si ya las cabezas estuvieran tan rellenas de realidad que no se pudiera inventar nada, como si nos tuviéramos que conformar con lo que tenemos y poner una mordaza a todo aquel que propusiera una alternativa, acusándole de poeta. Mal camino. Solón no sabía lo que decía. Mejor se hubiera quedado calladito y guerreando a los persas. 

2 comentarios:

Rossina dijo...

Cuántas de tus lecturas te constituyen...
Más de universos paralelos.

Rossina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.