domingo, 2 de marzo de 2014

Sueños secos



Despertarse se viene convirtiendo, últimamente, en un quehacer demasiado pesado, por lo repetitivo. Nada más abrir los ojos, abro la ventana pese al frío y cuelgo en el tendedero los sueños con pinzas, pero ni así hay manera de retenerlos. Quieras que no al final, con el viento, se vienen abajo y se quedan en la acera como si fueran basura arrojada y pobre. Alzo entonces la vista y me conformo con meras nubes. Dicen que me distraigo, que convivo demasiado con las abstracciones, que así no llegaré nunca a tener entre las manos un objeto cualquiera sin que se me caiga. Y les doy la razón, pero para qué. Los sueños yacen en la acera, esperando quizás a que baje las escaleras y los rescate como se hace con las pinzas o los calzones. Los vecinos no hacen nada al respecto, tan solo pisotearlos y dejar que se pudran. Yo sin embargo no puedo y espero a que tú, en uno de tus raros momentos libres, vengas, los recojas y me los subas, aunque luego no sepa que hacer con ellos.


2 comentarios:

Neogéminis dijo...

Hermoso texto!
=)

Tracy dijo...

Al imaginarme tus sueños colgados, no he podido menos que pensar en que es en los barrios más humildes donde existen más sueños colgados en los tendederos que cruzan sus calles.